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Ayunar entre la cena y el desayuno: no para exigirle más a tu cuerpo, sino para dejarlo descansar

En los últimos años se ha hablado mucho del ayuno intermitente.Y como casi todo en bienestar femenino, se ha contado mal: como reto, como disciplina, como fuerza de voluntad.

Pero el ayuno más importante —y el más olvidado— no empieza por saltarte comidas. Empieza por respetar el descanso natural entre la cena y el desayuno.

Y eso, en mujeres agotadas, estresadas o con desregulación hormonal, no es una moda. Es fisiología básica.

El cuerpo también necesita cerrar el día

Durante la noche, tu cuerpo no “se apaga”. Hace justo lo contrario: repara, limpia, equilibra y regula.

Para que eso ocurra, necesita una señal clara:

“Ya no tengo que digerir. Ahora puedo descansar.”

Cuando cenas tarde, muy pesado o picoteas hasta el último momento, el cuerpo entra en la noche en modo trabajo, no en modo reparación.

Desde la PNIE esto tiene consecuencias claras:

  • Se altera la secreción de melatonina

  • El cortisol nocturno se mantiene alto

  • El sistema digestivo no descansa

  • El sistema nervioso no entra en calma profunda

Y al día siguiente…te despiertas cansada, con hambre desordenada, ansiedad o necesidad urgente de azúcar.


El ayuno nocturno suave: una herramienta reguladora

No hablamos de ayunos extremos. Hablamos de algo natural, femenino y reparador:

👉 Dejar entre 12 y 14 horas entre la cena y el desayuno, cuando el cuerpo está preparado.

Este pequeño gesto puede:

  • Mejorar la sensibilidad a la insulina

  • Reducir inflamación silenciosa

  • Favorecer descanso profundo

  • Estabilizar el apetito matinal

  • Bajar el ruido mental

No porque “adelgace”, sino porque devuelve coherencia al sistema.


Pero ojo: no es para todas ni para todo momento

Aquí está la parte importante (y poco dicha):

🔸 Si estás muy estresada🔸 Si duermes muy mal🔸 Si tienes ansiedad intensa por la mañana🔸 Si vienes de restricción o dietas rígidas


👉 Forzar el ayuno puede ser contraproducente.

En esos casos, el cuerpo interpreta el ayuno como amenaza, no como descanso. Y responde elevando cortisol, no regulándolo.

Por eso el ayuno nocturno no se impone. Se construye desde la seguridad.


Cómo saber si tu cuerpo está preparado

El ayuno suave funciona cuando:

  • Te despiertas con hambre tranquila, no desesperada

  • Tu energía es más estable por la mañana

  • No necesitas café urgente para “arrancar”

  • Tu digestión mejora

  • Tu mente amanece más clara

Si no es así, el primer paso no es ayunar. Es regular el sistema nervioso.


El ayuno como descanso, no como control

Cuando el ayuno se hace desde la calma:

  • El cuerpo baja la guardia

  • La inflamación disminuye

  • El hambre se ordena

  • La relación con la comida se suaviza

Cuando se hace desde la exigencia:

  • El cuerpo se defiende

  • Aparece ansiedad

  • Se rompe la confianza corporal

El mismo gesto. Dos mensajes muy distintos.


🌙 Frase para integrar

“El cuerpo no necesita pasar hambre. Necesita pasar la noche en paz.”

 
 
 

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