La inflamación silenciosa… no es tan silenciosa
- laura callejo
- hace 6 días
- 2 Min. de lectura

Durante mucho tiempo nos han dicho que la inflamación solo importa cuando duele.Cuando hay fiebre. Cuando aparece un diagnóstico.Pero la realidad es que la inflamación más común hoy no grita… susurra.
Y esos susurros, cuando no se escuchan, acaban convirtiéndose en agotamiento crónico, desregulación hormonal, problemas digestivos o niebla mental.
¿Qué es la inflamación silenciosa?
Es un estado de activación constante del sistema inmune de bajo grado. No te tumba en la cama, pero te va apagando poco a poco.
Desde la mirada de la PNIE (psiconeuroinmunoendocrinología), sabemos que:
El estrés emocional sostenido
La falta de descanso real
La sobreestimulación mental
La desconexión del cuerpo activan una respuesta inflamatoria continua.
Tu cuerpo no está fallando. Está intentando adaptarse a un entorno que percibe como amenazante.
Las señales tempranas que solemos ignorar
Muchas mujeres conviven con estos síntomas durante años sin relacionarlos entre sí:
Cansancio que no se arregla durmiendo
Hinchazón abdominal frecuente
Dolores de cabeza recurrentes
Cambios de humor sin causa aparente
Dificultad para concentrarte
Rigidez corporal al despertar
Menstruaciones más dolorosas o irregulares
No parecen graves por separado. Pero juntos cuentan una historia muy clara: tu sistema está sobrecargado.
Inflamación y sistema nervioso: la raíz invisible
Cuando el sistema nervioso vive en modo alerta (estrés, exigencia, culpa, multitarea), el cuerpo interpreta que no es un momento seguro para reparar.
Entonces:
Aumenta el cortisol
Se altera la digestión
Se desajustan las hormonas
El sistema inmune se mantiene activado
No porque estés enferma. Sino porque tu cuerpo no siente permiso para bajar la guardia.
Por eso muchas mujeres “hacen todo bien” y aun así no mejoran.
No se trata de luchar contra la inflamación
Uno de los errores más comunes es intentar “apagar” la inflamación a base de control: más restricciones, más suplementos, más exigencia.
Pero la inflamación no se calma con castigo. Se regula cuando el cuerpo se siente escuchado y seguro.
La verdadera pregunta no es:
“¿Qué tengo que eliminar?”
Sino:
“¿Qué necesita mi cuerpo para dejar de defenderse?”
Escuchar antes de corregir
Empezar a escuchar la inflamación es aprender a leer tu cuerpo con otro lenguaje:
El cansancio habla de límites no respetados
La hinchazón habla de emociones no digeridas
El insomnio habla de un sistema que no puede soltar
El dolor habla de carga acumulada
Cuando cambias la mirada, cambia la relación con tu cuerpo.
Volver a la regulación
La regulación no es una moda. Es una necesidad fisiológica.
Regular implica:
Ritmos más humanos
Descanso real (no solo dormir)
Alimentación que no inflame, pero también que no estrese
Movimiento que descargue, no que exija
Espacios de silencio y presencia
Pequeños gestos sostenidos tienen más impacto que grandes cambios forzados.
Para llevarte hoy
Si tu cuerpo lleva tiempo “molestando”, no lo ignores. No te está traicionando. Te está protegiendo como sabe.
Y cuando empiezas a escuchar, en lugar de tapar síntomas, algo cambia profundamente: el cuerpo deja de gritar… porque por fin fue escuchado.
✨ Frase para integrar
“La inflamación no es el problema. Es el mensaje.”




Comentarios