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“No es que no tengas tiempo. Es que no te tienes a ti.”

Hay una frase que repito mucho en consulta: “No es que no tengas tiempo. Es que no te tienes a ti.”

Y casi siempre, cuando la digo, veo cómo se afloja algo en los hombros de quien me escucha. Porque no se trata de agenda, ni de productividad, ni de organización. Se trata de presencia.


Vivimos en una cultura que te convence de que el valor está en hacer, producir, cumplir. Y, poco a poco, te olvidas de algo esencial: el tiempo no se encuentra, se habita.

Piensa en esto:¿cuántas veces dices “no tengo tiempo” cuando, en realidad, lo que no tienes es energía mental, espacio interno o permiso para parar?


Tu cuerpo puede estar en un lugar, pero si tu mente está en cinco más, no estás realmente ahí. Y eso genera una desconexión profunda. Te sientes vacía sin entender por qué, como si vivieras en automático.

Pero el cuerpo —ese sabio olvidado— siempre intenta traerte de vuelta:con el cansancio, con el dolor de cabeza, con la tensión en el pecho, con la sensación de “no puedo más”.No te castiga. Te llama.


Por eso, cuando dices “no tengo tiempo”, pregúntate con ternura:👉 ¿Y si no se trata de hacer más… sino de volver a mí?


🌿Recuperarte no es volver a ser la de antes. Es volver a tenerte: en tus ritmos, tus pausas, tus pequeñas decisiones. Es recordar que cuando tú estás presente, todo empieza a ordenarse solo.


“No necesitas más horas en el día. Necesitas más momentos contigo.”

Empieza a recuperarte, sin prisa. Te acompaño paso a paso en mi newsletter, con rituales suaves y recordatorios que te devuelven a ti.

 
 
 

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